Montar o comprar una cabina de impresion 3d cerrada suena a capricho hasta que se imprime ABS por primera vez en una habitación con corrientes de aire y la pieza se levanta por las esquinas a mitad de impresión. A partir de ahí, la pregunta ya no es si hace falta un recinto, sino si compensa más comprarlo hecho o montarlo con tus propias manos.
Para qué sirve realmente una cabina o recinto cerrado
Un recinto cerrado mantiene una temperatura ambiente estable alrededor de la impresora, que es justo lo que necesitan materiales como el ABS o el ASA para no sufrir el warping que ya se explicó en el artículo sobre por qué se despega la primera capa. También retiene los gases y olores que desprenden estos materiales durante la impresión, reduce el ruido que sale de la máquina hacia el resto de la habitación, y de paso mantiene el polvo alejado de piezas que se van a imprimir durante muchas horas seguidas. Para quien solo imprime PLA de forma ocasional, la mayoría de estas ventajas pesan poco, así que antes de gastar en un recinto conviene tener claro si tu combinación de material e impresora realmente lo necesita.
La opción DIY más popular: el mueble IKEA Lack
Dentro de las opciones caseras, el mueble auxiliar IKEA Lack se ha convertido en el estándar no oficial de la comunidad maker para este propósito, gracias a un tamaño que encaja de forma casi perfecta con la mayoría de impresoras domésticas. El montaje típico combina dos mesas Lack, unas láminas de metacrilato o plexiglás cortadas a medida y unas piezas impresas en 3D que sirven de soporte y bisagra para las paredes, todo ello por un coste bastante contenido. El resultado no es tan vistoso como un recinto comercial, pero cumple exactamente la misma función térmica y acústica, y es la opción que más se repite en foros y comunidades de impresión 3D quienes buscan un recinto barato y efectivo.
Otras opciones caseras: carpas y cajas improvisadas
Para quien no quiere cortar metacrilato ni montar piezas impresas, una carpa de cultivo de las que se usan para plantas de interior es una alternativa sorprendentemente popular, porque ya viene con estructura, cierre y suele incluir algo de aislamiento térmico de fábrica. También existen fundas y carpas específicas pensadas ya para impresoras 3D, con una abertura para cables y ventilación básica. Ninguna de estas opciones ofrece el control de temperatura ni el acabado de un recinto comercial pensado a medida, pero para reducir olores y mantener una temperatura algo más estable sin construir nada desde cero, cumplen bastante bien.
Cabinas comerciales: qué ofrecen que el DIY no
Un recinto comercial diseñado específicamente para tu modelo de impresora suele incluir filtros de carbón activado que reducen de forma notable los olores y partículas que desprenden materiales como el ABS, algo que ni el mueble Lack ni una carpa genérica incorporan de serie. También ofrecen un ajuste más preciso al tamaño exacto de la impresora, paneles con mejor aislamiento térmico y, en los modelos más completos, ventilación gestionada de forma activa en lugar de pasiva. Para quien imprime materiales que desprenden olores fuertes de forma habitual, sobre todo en un espacio compartido de la casa, esta diferencia sí justifica el precio más alto.
Cuánto cuesta cada opción
El recinto casero con mueble IKEA Lack es, con diferencia, la opción más económica de las tres, seguido de cerca por una carpa genérica de cultivo reutilizada. Un recinto comercial diseñado a medida para tu impresora cuesta bastante más, con el filtrado de carbón activado y el ajuste exacto como principales razones de esa diferencia de precio.
Qué elegir según tu caso
Si imprimes sobre todo PLA y solo ocasionalmente algo de PETG, probablemente no necesitas ningún recinto todavía. Si empiezas a imprimir ABS o ASA con cierta regularidad y tu prioridad es resolver el warping sin gastar mucho, el mueble IKEA Lack es la opción que mejor relación da entre coste y resultado, como ya se mencionó también en el artículo sobre impresión 3D para cosplay, donde estos materiales aparecen con frecuencia. Si además te preocupan los olores en un espacio compartido o quieres algo con mejor acabado y menos trabajo de montaje, un recinto comercial con filtro de carbón activado es la opción que de verdad resuelve ese problema concreto.
Los precios de los recintos comerciales y de los materiales para la opción DIY varían según el modelo de impresora y la tienda, así que conviene comparar el coste actualizado antes de decidir en lugar de guiarse por una cifra cerrada.