Saber cuánto filamento necesito para imprimir es vital, porque quedarte sin material a mitad de una impresión larga y tener que empalmar una bobina nueva en una pieza de diez horas es una situación que se evita por completo con un cálculo de un minuto. El propio slicer ya hace la parte más difícil del trabajo; lo único que hace falta es saber leer ese dato correctamente y añadir el margen que la vida real siempre exige por encima del número exacto que muestra la pantalla.
El dato que ya tienes en el slicer, sin necesidad de calcular nada a mano
Antes de hacer ningún cálculo manual, comprueba si tu slicer ya te da la respuesta. Cura, PrusaSlicer, Bambu Studio y OrcaSlicer muestran, tras laminar el modelo, tanto el peso estimado en gramos como la longitud en metros de filamento que va a consumir esa impresión concreta, calculado a partir del volumen real del modelo y la configuración de relleno que hayas aplicado. Es más fiable que cualquier cálculo mental porque tiene en cuenta la geometría exacta de tu pieza, no una aproximación genérica.
Cuándo sí conviene calcularlo a mano
El cálculo manual tiene sentido en dos situaciones concretas: cuando quieres saber cuántas piezas puedes sacar de una bobina antes de comprarla, sin tener todavía el archivo cargado en el slicer, o cuando quieres verificar rápidamente si te queda suficiente filamento en una bobina ya empezada antes de lanzar una impresión larga.
La fórmula, paso a paso
- Obtén el volumen del modelo en centímetros cúbicos (cm³), que puedes leer directamente del slicer o calcular tú mismo si conoces las dimensiones aproximadas de la pieza.
- Calcula el volumen efectivo real, que no es el 100% del volumen del modelo: aplica la fórmula
Volumen efectivo = Volumen × (0,30 + Infill × 0,70), donde el 0,30 representa las paredes exteriores y las capas sólidas superior e inferior, que siempre se imprimen al 100% independientemente del relleno, y el resto depende del porcentaje de infill que hayas configurado. - Multiplica ese volumen efectivo por la densidad del material que vayas a usar, para obtener el peso en gramos:
Gramos = Volumen efectivo × Densidad. Las densidades habituales son 1,24 g/cm³ para PLA, 1,27 g/cm³ para PETG, 1,04 g/cm³ para ABS y 1,20 g/cm³ para TPU. - Si necesitas saber los metros en lugar de los gramos, divide el volumen efectivo (convertido a mm³) entre el área de la sección transversal del filamento: para filamento de 1,75 mm de diámetro, esa sección es de 2,405 mm².
- Añade un margen adicional para cubrir lo que la fórmula anterior no contempla: soportes, si la pieza tiene voladizos pronunciados; el skirt o brim inicial de adherencia a la cama; y purgas de material si trabajas con varios colores. Un margen del 10-15% sobre el resultado calculado suele ser suficiente para la mayoría de proyectos.
Un ejemplo completo con números reales
Toma un modelo de 100 cm³ con un 20% de infill en PLA. El volumen efectivo sería 100 × (0,30 + 0,20 × 0,70) = 100 × 0,44 = 44 cm³. Multiplicando por la densidad del PLA (1,24 g/cm³), el resultado son 54,6 gramos de material. Añadiendo un 10% de margen por seguridad, la cifra final ronda los 60 gramos. Con una bobina estándar de 1 kg, ese mismo proyecto se podría repetir unas 16 veces antes de agotar la bobina completa, sin contar fallos de impresión ni pruebas previas.
Por qué el mismo modelo pesa distinto según el material
Un error habitual es asumir que un modelo que consumió 50 gramos en PLA va a consumir lo mismo si cambias a otro material. La densidad varía de forma notable entre materiales: el mismo volumen de pieza en ABS pesa aproximadamente un 16% menos que en PLA por su menor densidad, mientras que en PETG pesa ligeramente más. Si cambias de material entre proyectos, conviene recalcular el peso en lugar de asumir que el gasto de filamento se mantiene igual, especialmente si estás decidiendo cuánta bobina comprar para un proyecto concreto. Si necesitas saber mas afondo aquí tenemos una guía perfecta para eso.
Las densidades indicadas por material son valores de referencia habituales del sector; algunos fabricantes pueden variar ligeramente estas cifras según la fórmula exacta de su filamento, así que para cálculos críticos conviene consultar la ficha técnica de la bobina concreta que vayas a usar.